Finalmente parece que los planetas se están alineando y la minería argentina puede por fin empezar un camino de desarrollo que impulse y convenza con certeza de que es una gran oportunidad para el país que puede permitir retomar la senda del crecimiento. La hora de la minería ha llegado.


A muchos les llamó la atención el apoyo explicito de Alberto Fernandez a la minería al señalarla como una de las actividades claves para sacar a la Argentina de este difícil momento, pero no fue una expresión ocasional, sino la continuidad de una serie de decisiones concretas que el Presidente ha venido tomando desde el inició de su mandato el 10 de diciembre de 2019.

Con la decisión de poner al frente de la secretaría de minería nacional al sanjuanino Alberto Hensel, una persona con las ideas claras y la fuerza para llevar adelante un verdadero plan de desarrollo basado en el dialogo y el consenso, el Presidente eligió un modelo. En sus propias palabras, Fernandez dijo que viendo lo que se había hecho en San Juan, le pidió al Gobernador Sergio Uñac a su ministro de Minería para repetir lo que observó allí, a nivel nacional.

En efecto, el camino que ha venido tomando la política minera a pesar de la pandemia, ha marcado hitos como el apoyo a la minería social, los créditos a tasa subsidiada a pymes mineras, la constitución de una mesa facilitadora para el desarrollo de un Plan Nacional Minero, la normalización y recuperación de la institucionalidad del Consejo Federal Minero y la próxima a lanzarse Mesa Nacional Minera.

Esta semana ante el empresariado nacional en el coloquio de IDEA, Fernandez expresó con gran precisión no solo la importancia de la minería, sino los minerales que se deben explotar, en linea con lo expresado también por el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero en su informe ante el congreso, y lo expresado en cada presentación por el Secretario Hensel. El impulso a la minería no ha quedado solo en palabras sino que han redundado en medidas concretas como la baja a las retenciones del 12 al 8 porciento.

Ante este panorama, proyectos que antes se veían lejanos hoy están evaluando acelerar sus procesos de inversión para ponerse en producción. Provincias que parecían condenadas a prescindir de la minería como actividad productiva hoy ven una oportunidad cierta para conseguir al menos el dialogo para dar esa discusión rechazada tantas veces.

Esto no fue magia ni viento de cola, sino todo lo contrario. Producto de la coherencia y una política sostenida, se han logrado una serie de argumentos concretos en los que puede apoyarse la idea de un despegue del sector. El Presidente marcó el rumbo, el modelo y eligió los actores para desarrollar el plan. Las empresas esta acompañando, las provincias apoyan activamente y los gremios participan de las políticas propuestas. Las voces del sector se encolumnan detrás de este novedoso proceso pero lo realmente nuevo es que además hay actores ajenos al nicho minero que se están involucrando en el mismo.

Soplan vientos nuevos para la minería nacional, una nueva camada de actores que piensan el sector desde una mirada mas amplia, distinta. Las señales son mas que positivas, los hechos muestran que se esta gestando algo grande, algo que puede ser el punto de partida para, como dijo el Presidente: «Dejar de ser un país con minerales y convertirnos en un país minero«.