No cabe la menor duda que el resultado de las PASO es el tema de conversación de la semana. Si bien este no es el espacio apropiado para analizar la contienda política, la referencia nos permite traer a este texto una de las frases más repetidas por el Gobierno desde el lunes posterior a la votación: «escuchamos la voz del pueblo».

Esta práctica de escucha activa es la que quienes nos encontramos involucrados de alguna manera a la actividad minera, le pedimos a las autoridades empresariales, provinciales y nacionales. El desarrollo de este sector y su consiguiente generación de divisas, empleo, valor agregado y crecimiento de la cadena de proveedores resulta urgente en un territorio con los niveles de pobreza de Argentina y por ello, resulta primordial resolver o intentar resolver los reclamos históricos que se le hacen a la minería

Catamarca es una de las provincias que parece haber tomado nota de uno de los reclamos más reiterados en cuanto a la falta de conocimiento del destino de los fondos mineros se refiere y ha optado por legislar en favor de una mejor utilización de los recursos generados por las mineras. El gobierno catamarqueño centralizó las recaudaciones de la actividad minera a través de la Agencia de Recaudación Catamarca (A.R.C.A.). De esta manera, el dinero pasará a formar parte de fideicomisos destinados a obras de infraestructura o desarrollo productivo que se pretenda financiar en los departamentos donde se encuentre situado el yacimiento minero y su zona de influencia. Con esta medida, la provincia busca darle visibilidad a la utilización de las regalías mineras, una deuda pendiente desde las épocas de la mina Bajo La Alumbrera.

Otro organismo que busca aplacar viejas quejas es la Secretaría de Minería, comandada por el sanjuanino Alberto Hensel, la cual presentará en los próximos días el Plan Estratégico Minero para el Desarrollo Argentino. Previsibilidad pura y dura, previsibilidad a largo plazo. El objetivo del plan, de acuerdo figura en su carta orgánica es «dotar a la Argentina de una estrategia compartida acerca de cómo debe desarrollarse la actividad en los próximos años con miras a contribuir al desarrollo sostenible de la Nación«.

La firmeza de las voces oficiales también es bienvenida como una forma de cambiar esa antiquísima y conocida práctica de esconder la minería por ser «mala palabra» (?). En esta carrera por la lucha contra la pobreza, la generación de divisas y el valor agregado, las declaraciones del Ministro Matías Kulfas no dejan margen a dudas: “a cualquier provincia le interesa desarrollar una minería sustentable, que genere efectos inclusivos en las comunidades. Ese tipo de minería la acompañamos«.

Yendo por un momento a parte de lo que falta resolver, y esto es la eterna búsqueda de licencia social, quizás no sea mal momento para que, con el diario del lunes, algunas autoridades mineras se hagan presentes para dar el debate que la sociedad se debe. La ciudadanía ratificó las gestiones de gobierno de las provincias donde se explota la minería metalífera, excepto en Santa Cruz. Y en Chubut, terreno donde el arcionismo y el PJ provincial han batallado con idas y vueltas acerca del apoyo al proyecto de zonificación minera, el espacio de Cambiemos (PRO, Juntos por el Cambio, Juntos o ya quien sabe…), que abiertamente apoya la apertura a la actividad, sacó un nada despreciable 40% de votos.

La falta de consenso social (la voz del pueblo) en algunas provincias para el desarrollo de la actividad y los ya conocidos reclamos de siempre, deben ser un piso para la posterior generación de herramientas que contribuyan a cambiar la percepción de la ciudadanía sobre la misma y de esta manera, abrir paso a la promoción de nuevos proyectos.